miércoles, 4 de mayo de 2011

EL ESPACIO GEOGRÁFICO Y LA ENSEÑANZA DE LA
GEOGRAFÍA EN VENEZUELA

Por Cosme Arzolay. Profesor del Pedagógico de Maturín

La Ciencia Geográfica
Concepto, Objeto, Evolución.

La geografía es la ciencia social cuyo objeto de estudio lo constituye el espacio organizado o estructurado por los grupos humanos. Entre el medio y el hombre se establece toda una serie de relaciones e interrelaciones que se manifiestan en una síntesis: el espacio geográfico; el cual estará orientado por el hombre y en función del hombre.
La Geografía es ‘ciencia de relaciones y de la superficie terrestre’ y su objeto (según Pierre George) ‘es el estudio global del medio habitado, utilizado y vivido por los grupos humanos individualizados en razón de su cultura que es-a su vez- herencia de un dilatado pasado’. Paul Vidal de la Blache, planteaba a inicio del actual siglo que ‘la geografía es la ciencia de los lugares’, a lo cual agregaríamos que los estudia en función del hombre; por lo cual es una ciencia social.
La geografía, como toda ciencia, ha estado sujeta a una evolución. El saber geográfico actual es producto de una historia que lo ha enriquecido, no en forma fácil y ligera, sino como producto de la confrontación de enfoques y concepciones, que le permitió recorrer un largo y polémico camino, en el cual se ha nutrido, solventando los obstáculos; y hoy día se afianza como ciencia social de síntesis y relaciones de incalculable, pero no reconocido, valor.
El enfoque geográfico ha variado en el tiempo orientado por objetivos que le han impreso los grupos humanos abocados a su sentido. Durante todo el período anterior a la segunda mitad del siglo XVIII la geografía estuvo dominada por la descripción. Todos aquellos que se abocaron al estudio directo e indirecto de los hechos concebían a éstos como meras descripciones y recuentos de lugares, regiones y fenómenos aislados. No significando ello que la descripción haya sido vencida totalmente como enfoque geográfico (es un vicio del estudio de la geografía). Aún existen personas que caen dentro de ese vicio, y muchos contenidos programáticos de nuestra educación así lo manifiestan. Por otro lado, cuando en geografía apelamos a la descripción no lo hacemos como un fin en sí misma, sino como un medio, procedimiento o fase dentro de una concepción metodológica que nos permitirá elevarnos a procedimientos más complejos; procedimientos de reflexión, análisis y explicación.
La geografía durante esta primera fase era concebida desde el punto de vista etimológico; según ellos la geografía era la descripción de la tierra, como lo expresa la terminología griega legada por la antigüedad.
A fines del siglo XVIII y durante la primera mitad del siglo XIX comenzó a gestarse una nueva concepción geográfica fundamentada en lo explicativo. Los exponentes de esta segunda fase lo fueron Alejandro de Humboldt con sus obras Cosmos y Cuadros de la Naturaleza; y Carl Ritter, con su geografía general comparada.
Con Humboldt y Ritter la geografía comienza a fundamentarse en principios; las categorías universales de causalidad y de conexión de fenómenos se ponen en práctica. Perciben las relaciones causales entre los fenómenos valiéndose de la comparación. Humboldt vislumbra en sus obras el ‘reconocimiento de las diferencias entre los espacios’ y Ritter añade la individualidad de los hechos y del espacio geográfico, caracterizándolo como síntesis; así en 1.804 afirmaba que ‘la tierra y sus habitantes se hayan en las más estrechas relaciones’. Surge así la geografía concebida dentro de la teoría kantiana del conocimiento. ‘Los sabios intentan dar a la geografía su lugar de ciencia en el concepto racionalista del conocimiento’.
En las décadas finales del siglo XIX e iniciales del actual el saber geográfico se centra en la lucha de concepciones: el dogmatismo determinista o naturalista representado por Ratzel, Tener, Humtington y otros, y la dialéctica de la naturaleza representada por Vidal de la BLache, L. Gallois, entre otros. Durante ese mismo período, la geografía se orienta entre los enfoques sistemáticos, generales o universales y fundamentado en la conciencia regional, que busca ‘afirmar la superioridad de Europa y aviva el interés hacia los operaciones coloniales y las lejanas aventuras’.
El enfoque de la geografía general tiene sus ancestros en la obra del alemán Bernhard Varenios, en el siglo XVII, son su obra Geografía General, estableciendo así mismo una geografía especial, que luego dará paso a la geografía regional. No obstante ambos enfoques caían dentro de lo descriptivo.
La Geografía General plantea según Daus Federico: la ‘investigación sobre el conjunto de fenómenos y procesos por los cuales se manifiesta la vida de la superficie terrestre y la actividad humana.

La Ciencia Geográfica
Problemática

“El enfoque regional constituye el estudio específico de un espacio o región considerada ‘como un marco de referencia… donde se sintetizan leyes y principios de la geografía regional’.
La cuestión gira en torno al enfoque metodológico de la Escala, ella orienta el criterio de selección, ya sea el de geografía general o el de geografía regional. Se ha querido plantear a ambos criterios como opuestos, no obstante entre ambos ‘no hay ni oposición ni exclusión’ sino una complementariedad. Hoy el problema no se plantea en la geografía como ciencia; ella abarca tanto lo general como lo regional, siempre y cuando se apliquen sus leyes, principios y categorías.
En cambio, el enfocar la geografía, ya sea a escala regional o general, en forma sistemática la desvirtúa como tal; porque esta concepción- que aún domina en nuestra educación-‘encarna, por lo general sin tener necesariamente a las correlaciones típicamente geográficas, aspectos particulares de la realidad terrestre, siguiendo un criterio estrictamente específico’. La geografía no es ni debe constituirse en un conjunto de parcelas o agrupaciones de conocimientos de distintas ciencias específicas; sino que ella es la ciencia de las correlaciones hombre-medio y, que esas correlaciones toman informaciones de otras ciencias, pero nunca ella constituye estudio pormenorizado de un fenómeno específico y aislado de la relación hombre-medio.
Ello no significa concebir la geografía como enciclopedismo, como producto y suma de síntesis regionales. Esa concepción, característica de los comienzos del presente siglo, ha caducado, y ante la explicación naturalista e histórica se impone la explicación geográfica.
Otro problema afrontado por la geografía lo constituyó el dividirla- siguiendo el criterio sistemático-en geografía física y geografía humana, aplicado a lo general como a lo regional (no negamos su aplicación desde el punto vista didáctico, o para el logro de objetivos psicopedagógicos). Ello ha quedado en el pasado, como lo afirma Jacqueline Beaujeu Garnier: ‘… no puede haber geografía física divorciada de la geografía humana o viceversa; absurdo hablar de las actividades de los hombres desarraigadas del cuadro donde ellas se desenvuelven’.
Todo esto ha motivado el dilema sobre sí una o varias geografías; ante tal situación diremos que la geografía como ciencia es una y única, cuya definición hemos dado; no obstante los objetivos científicos y pedagógicos planteados orientarán su enfoque, el cual no deberá estar desligados de lo geográfico, de esa organización del espacio por el hombre, indiferentemente de la escala que se emplee.
Desde mediados del presente siglo la confrontación geográfica se ha centrado, entre otros tópicos, en el planteamiento de una geografía cuantitativa, mediante l aplicación de métodos matemáticos (métodos de gran valor para el análisis especial, pero que no permiten la explicación global de los hechos del mundo terrestre, es decir del espacio geográfico, porque se disminuye el papel que ejercen los grupos humanos en el medio, y se menoscaba la geografía como ciencia social).
Estos planteamientos son sostenidos fundamentalmente por los geógrafos ingleses y norteamericanos, destacándose: William Bunge, J. L. Berry, Leslie King, John Cole, Meter Haggett, G. P. Chapman, Richard Chroley, Forest Pitts, david Grigg, entre otros.
Actualmente la geografía ha cambiado tanto en esencia, contenido, límites como en métodos; peor no por ello el espacio geográfico deja de ser organizado por los grupos humanos. Por lo tanto, el querer hacer una geografía cuantitativa, basada en modelos matemáticos, permite que ella pierda su carácter de ciencia social, porque se convierte a los modelos matemáticos como fines de la geografía, más ellos han de ser utilizados como medios que permitan a la geografía afianzarse como la ciencia de correlación y síntesis que ella es.
Este enfoque está orientado por el perfeccionismo o cientificismo, que lejos de plantear a la geografía como ciencia social de combinaciones, relaciones y síntesis, conduce a la sectorización, y esquematismo, ya que el querer partir de modelos matemáticos, cuantitativos, influye en que se desvíe el objeto de estudio, porque el hecho explora ‘más allá de su confluencia geográfica’.
Se ha querido darle un tratamiento primario a los modelos matemáticos en geografía, delegando con ello los aspectos cualitativos; ello es un tratamiento erróneo porque la ‘misión metodológica’ de la geografía ‘se limita a un tratamiento secundario de una documentación primaria’; ello no significa que la geografía deje de ser ciencia.
‘La transferencia mecánica de los métodos de la ciencias naturales a las investigaciones de la vida social, donde predomina el análisis conceptual, y no la formación, por cuanto no todos los procesos, ni con mucho menos, pueden medirse, pesarse e inscribirse en el margen rígido de una fórmula matemática; el empeño por explicar todos los procesos de la vida social, tan sumamente complejos y contradictorios, con fórmulas, esquemas lógicos y calculadoras electrónicas puede conducir a graves errores teóricos y (prácticos)’.
Se ha de plantear la unidad dialéctica de lo cuantitativo y lo cualitativo, y en geografía lo cuantitativo constituye en fase o etapa dentro de la investigación geográfica y no ha concebirse la exaltación o exageración en forma unilateral a los modelos matemáticos.
Los hechos geográficos y el espacio geográfico han evolucionado, han cambiado; la acción humana lo ha orientado en forma distinta a otra épocas o momentos históricos, por tanto los métodos de aprehensión de esos hechos y de ese espacio han de estar actualizados y en correspondencia con el objeto de estudio de la geografía. Es por ello que la geografía se concibe como ‘ciencia de lo diferente’, ‘del cambio y de las modalidades del cambio’ y todo método propuesto para emprender el estudio del espacio geográfico ha de establecer y especificar en él lo universal y lo singular o particular, lo que individualiza y lo que generaliza, lo dinámico; partiendo de relaciones, correlaciones, llegando a síntesis reflexivas y explicativas.


La Ciencia Geográfica
Tendencias Actuales

La geografía es “la ciencia que aporta una explicación diferenciada del espacio estructurado por los grupos humanos dentro de condiciones históricas dadas” (Tovar).
No obstante para que la geografía llegase a enfocarse como tal tuvo que experimentar un largo proceso formativo que se inicia a raíz de la reflexión que sobre si hace y lo creado por él. En la búsqueda de explicaciones a esas interrogantes surgen posiciones tanto científicas como no científicas; siendo estas últimas las que primero comenzaros a manejarse, ya en su variante religiosa o bien en su variante filosófica.

Será así, el saber filosófico quien prepara el advenimiento del saber científico; este comienza su gestión a fines del siglo XVIII y serán en el siglo XIX, “en respuesta a las demandas del momento (cuando nacerán) las ciencias correlativas y las supuestas partes del todo” y dentro de ellas surge la geografía que hace suyo el estudio “de las relaciones entre el raciocinio humano y la realidad circulante”, pero esa problemática no será manejada en forma abstracta, “como categoría filosofía”, sino en forma concreta, como lo son las relaciones hombre-medio.
En la actualidad y dentro de la cultura occidental, la problemática planteada sobre el hombre y lo por él creado se orienta natural, y la geográfica que se apoya en el orden antrópico o cultural.
La ecológica plantea un conflicto espacial entre civilización y cultura que obedece a la “inquietud suscitada por la existencia de recursos naturales que van agotándose y a las posibilidades consecuencias negativas derivadas de la creciente influencia del hombre sobre el medio natural” (Fiodorov).
En esta posición tan sólo se examina “un aspecto de la actividad de la sociedad humana, a saber: su interacción con la naturaleza”. Ante esa situación se impone un enfoque globalidad representada por la naturaleza; se impone necesariamente, por ello, un enfoque geográfico, porque el equilibrio sociedad-naturaleza no puede darse en forma lineal, porque aún cuando la naturaleza es un circulo cerrada de causa y efecto, la sociedad no lo es, sino que sufre cambios, y entre la causa y efecto “media el conjunto de propiedades de una estructura social”, él evoluciona y se transforma en el tiempo obedeciendo tanto a las relaciones de los hombres con los bienes como a las relaciones de ellos entre sí. El orden antrópico se independiza sin divorciarse de la naturaleza: esto es, se individualiza.
Esto último significa que estamos frente a hechos globales o de conjuntos, por tanto debemos verlos dentro del “contexto de sus posibles relaciones” y concebirlos, por tanto, dentro de estructuras y sistemas. Esas son las relaciones a las cuales se circunscribe la geografía; relaciones que se orientan en base a una escala geográfica que fija el investigador y en la cual se precisan las estructuras y sistemas a través de lo general, lo típico y lo específico.
El concebir el espacio geográfico como una globalidad significa que la geografía tenga que reactualizarse en el manejo de las categorías: genero de vida, modo de vida y calidad de vida, porque serán ella las que permitirán, hasta ahora, aprehender esa globalidad del espacio geográfico indistintamente de la escala que se fije el investigador: paisaje, región campo o ciudad.
O sea, no concebir los hechos aisladamente, porque el hombre se relaciona con el medio no directamente sino a través de su género de vida, que dadas las condiciones materiales de producción, promoverán los medios de vida, y estos medios de vida determinarán los modos de vida o “la factibilidad para el individuo de su realización en la sociedad”. Modo de vida se derivará en una calidad de vida, que valora a una situación ambiental donde se desenvuelven los individuos. De igual forma los medios de vida determinarán los géneros de vida.
Por todo esto y, dentro de la problemática sociedad-naturaleza, el enfoque o explicación geográfica deberá apoyar su diagnóstico en la aplicación de categorías que permitan concebir el hecho geográfico como una globalidad.


El Espacio Geográfico
Dinámica

El espacio geográfico es un espacio diferenciado y quien establece tal diferenciación-dentro de iguales o distintos paisajes- es el grupo humano, que se ha hecho sentir en forma diversa, a través de su organización, en el tiempo.
El espacia geográfico constituye la síntesis de las relaciones de los grupos humanos con el medio donde viven y desenvuelven; no obstante, estas relaciones no han sido las mismas en las diferentes épocas o períodos históricos; por tanto ese espacio no es, ni será estático, sino que estará impregnado del dinamismo que le confieren los grupos humanos. Ese espacio presenta un movimiento, varía según la historia; toda sociedad se ha manifestado en forma diferente sobre su espacio, en este se reflejará una determinada organización de la sociedad, su forma o modo de producción, sus relaciones de producción, su superestructura, etc.
Necesariamente, que en la explicación del dinamismo del espacio geográfico, la geografía tiene en la historia un apoyo y base fundamental; es el conocimiento histórico el que nos permitirá aclarar aquellas cuestiones del espacio y explicarnos el porqué de la dinámica del espacio; dinámica que sólo el hombre es capaz de crear. Ello explica el porqué la geografía no se divorcia de la historia y, comprendan un conjunto que conforma en si las ciencias sociales. De allí que se hable de lo Geohistórico o de la Geohistoria. Por otro lado lo que hoy es geográfica es histórico y de igual forma, lo hoy geográfico será mañana histórico.
Por otro lado, bien sabemos, que la acción humana sobre su medio no es homogénea, sino que en ella va implícita una determinada organización, determinados intereses que se manifiestan en condiciones, por tanto “son las contradicciones las que imponen el movimiento y a su vez todo movimiento infiere dinamismo” (Santaella). a cada estructura social y económica le corresponde una determinada estructura espacial.
Es por ello, que la Prof. Ceballos, del Centro de Investigaciones Geodidácticas de Venezuela, refiriéndose a la dinámica del espacio venezolano dice: la conformación de la estructura espacial de Venezuela a respondido a los intereses del sistema capitalista en su diferentes fases (Mercantilista, de libre concurrencia y monopolista). En el proceso han jugado papel fundamental los grupos privilegiados del país y del estado, quienes con sus acciones y políticas han aprovechado las condiciones del medio creando nuevas condiciones de producción que han acelerado las tendencias intrínsecas a la utilización del espacio.
Es decir, que el espacio geográfico que hoy existe, que gira en torno o función de la industria y de su localización en las ciudades atendiendo a una fase determinada del modo de producción capitalista, no es el mismo que existía cuando se establecen las compañías petroleras, o al que existía al establecerse esas compañías petroleras. Se operan cambios, dinamismos que vienen dados por la introducción denuevos elementos o por modificaciones de los ya existentes que obedecen a una determinada evolución del sistema capitalista imperante en nuestra nación supeditado al imperialismo que impone patrones económicos y sociales que se localizan en el espacio.
El espacio geográfico no es el mismo en el tiempo, el no es estatico, si no dinámico, y ese dinamismo también se expresa y localiza en el presente a través de contradicciones que en ese espacio existen. Contradicciones que estan fundamentadas en un determinado modo de producción. En lo referente a Venezuela- y no como un elemento aislado de un conjunto mayor- vemos esas contradicciones en la división geográfica del trabajo: campo y ciudad; la cuidad organiza el espacio; el campo existe en función de la ciudad; esta se expande en detrimento del campo. De igual modo el establecimiento de la agroindustria es otro elemento que permite establecer la contradicción que opera entre el campo y la ciudad.
Dentro de las mismas ciudades- sistemas de ciudades- se operan contradicciones: ciudades de “mayores jerarquía” que ejercen dominio espacial actuando como polo o núcleo del cual depende un área periférica en el cual se incluyen otras ciudades de “menor jerarquía”. La mayor o menor jerarquía viene dada por la mayor o menor inversión de cpitales en determinados renglones económicos, fundamentalmente, el industrial.
De igual modo dentro de una misma ciudad se operan contradicciones que obedecen al modo de producción del conjunto, y en especial a las relaciones de propiedad y a las relaciones sociales de producción. Es por ello que en el espacio urbano vemos un espacio de la riqueza, del poder y un espacio de la miseria, nitidamente diferenciados y localizados.
El espacio geográfico es un espacio impregnado de lo social, porque son los grupos humanos organizados bajo regimenes económicos, políticos, lo que estructuran el espacio con todas las contradicciones que necesariamente tiene que haber; de lo social y lo histórico le dan al espacio geográfico la noción de un espacio cambiante.
Desde el punto de vista geográfico existen elementos que permiten establecer la dinámica del espacio, ya sea en el presente o a través del tiempo. En cuanto a lo último, podemos tomar a la población: como se a integrado ella, a través de sus actividades económicas al espacio; como usa y a usado ese espacio; que produce; en que condiciones produce; (división social del trabajo, determinadas formas de propiedad); como se efectúa la integración espacial; como es la relación económica con el exterior, etc.
Si buscamos análizar la dinámica del espacio en el presente; partimos, no excluyendo los anteriores elementos, de las contradicciones que dentro de ese espacio operan: campo-cuidad; uso del espacio o propiedad territorial; producción; distribución; consumo; financiamiento; demanda industrial; mercado exterior; infraestructura; etc.
Todos estos elementos, entre otros, nos manifiestan la dinámica del espacio geográfico, ya sea del punto de vista geohistórico o bien desde las contradicciones que en la actualidad se dan en ese espacio.

Revista del Centro de Investigaciones Geodidácticas de Venezuela. Boletín Especial.
POR UNA GEOGRAFIA NACIONAL


La geografía como disciplina científica fundamentada en lo social experimenta en los actuales momentos una lucha. Lucha para que se le reconozca su papel en todo programa de desarrollo, y lucha para que se le imparta en el aula o fuera de ella, desde el punto de vista científico.
Son muchos los que dudan del carácter científico de la geografía, catalogándola como simple acumulación de información de otras ciencias, y así la enseñan muchos profesionales.
Aparece ella en el siglo XIX como la ciencia que se aboca al estudio de la relación hombre – medio, y desde ese mismo momento ha estado relegada a un segundo plano, a la defensiva de los ataques que le hacen otras ciencias y científicos. Es una ciencia en discusión; se encuentra en una situación de reto, del cual estamos seguros saldrá triunfante, como lo han hecho la medicina, la química y otras ciencias, porque cuando el saber se apoya en la realidad es difícil que pierda beligerancia.
La tarea de la geografía actualmente no puede estar en aglomerar ideas de las otras ciencias para aplicarlas al saber geográfico, porque ella tiene un objeto de estudio propio que se traduce en ofrecer un diagnóstico de la realidad espacial.
La realidad espacial cambia, evoluciona, porque el medio geográfico cada día recibe, en forma más intensa, la acción de los grupos humanos creando nuevos vínculos entre la sociedad y la naturaleza. Por ello, la ciencia geográfica concebida como proceso está sujeta a esos cambios que se manifiestan en su objeto de estudio. No significa esto que la geografía cambie su objeto de estudio, sino que su metodología, técnica, teoría y estrategia marchan paralelo a la evolución que experimenta su objeto de estudio; el medio geográfico, lo que equivale decir: el proceso de desarrollo expresado en la superficie terrestre.
Para atrapar a esa realidad espacial, concebida como característica histórica y sujeta por tanto a toda una dinámica, es necesario que la geografía sea catalogada como proceso y parta de una perspectiva global.
Hoy día, nuestra ciencia es menospreciada por los organismos de planificación regional o de planificación espacial. Muchos problemas geográficos de la actualidad caen “para su solución” en poder de otras ciencias como por ejemplo, los desequilibrios ecológicos, las regionalizaciones, etc. Y por otro lado, los cargos o posiciones que deberían estar en manos de geógrafos, están siendo ocupados por economistas, ingenieros, urbanistas, etc.
La geografía en gran parte está encasillada, pues es necesario formar los cuadros que le den el impulso que necesita. En nuestra educación, tanto media como superior, sigue pesando una herencia muy sólida representada por el enciclopedismo. Nos llegó con la independencia, en el siglo XIX, invadiendo las escuelas, estableciéndose en ellas en función de una educación informativa (la necesidad de aquel momento histórico) y teniendo en la mecánica verbalismo – memorismo su forma expresiva. Hoy, en el siglo XX, aún domina el caduco enciclopedismo.
El momento histórico que vivimos exige cambios a la geografía; su objeto de estudio ha evolucionado, no podemos seguir con el enciclopedismo y solo informando; se impone una geografía nueva, que forme, una geografía para el país.
La enseñanza de la geografía no puede ser suma de informaciones, de parcelas, como se observa en gran parte de nuestras instituciones de educación media y superior. Muchos cursos de educación superior siguen siendo repetitivos, descriptivos, fragmentados, incapaces de generalizar; dominan en ellos en gran medida los aspectos físicos, la geografía regional no ha salido de su parcelamiento, de su memorismo, de sus esquemas lineales. Se imponen nuevos horizontes para evitar que la geografía se convierta en dogma, antítesis, en antigeografía.
Mientras no tengamos una enseñanza de la geografía actualizada, vigente, no podemos hacerle ver al ciudadano cómo es su mundo y que puede hacer él por su mundo. La geografía al posibilitar el diagnóstico del espacio, no solo dice qué hace falta sino qué se puede hacer o avanzar con o que hay. A ella se le podrá subestimar , es muy difícil que se la margine, pero a mediano o largo plazo tendrá que tomársele en consideración, como ya está sucediendo en varios países.
Las actuales circunstancias nos obligan a la búsqueda de una nueva geografía, y ella ha de fundamentarse en lo nacional, en la realidad espacial venezolana tanto a nivel territorial (la realidad espacial circunscrita a su extensión territorial), como a nivel espacial (la proyección del territorio, del espacio venezolano fuera de sus fronteras), así como también de tener presente que nuestro país está dentro del espacio de un conjunto de países, con el cual mantiene relaciones.
Dentro de lo primero estaría el diagnóstico espacial: campo – ciudad; paisaje – región, con sus respectivas dinámicas: movilidad espacial, industrialización, urbanización, desequilibrios ecológicos, géneros y modos de vida, etc. Dentro de lo segundo estaría no exclusivamente, organizaciones, pactos subregionales a los cuales se adscribe nuestro país; subdesarrollo – desarrollo, dependencia, problemas fronterizos, etc.
Estudiar esta realidad nacional y fijar posición en torno a ella es mucho más productivo para el país que estudiar los fenómenos y problemas geográficos de ciudades ubicadas en otras latitudes, o a estudiar o adquirir conocimientos memorísticamente y aisladamente sobre hidrografía, geología, geomorfología, climatología, edafología, topografía, sociología, demografía, etc.
Se impone un cambio, en buscarlo y contribuir por su realización estará nuestro aporte por el bienestar social que tanto reclama el país.

El espacio geográfico y la enseñanza de la geografía en Venezuela. Cosme Arzolay.

Permutaciones Geohistóricas Contemporáneas

PERMUTACIONES GEOHISTORICAS CONTEMPORANEAS. Ramón Tovar

El espacio geohistórico contemporáneo se desenvuelve en el seno de las contradicciones de una crisis que es reproducción de sus últimas permutaciones.
En términos retrospectivos, desde este fin de siglo a los inicios del XVI, es posible reconstruir, a escala mundial, tres grandes momentos. El que termina con la Primera Gran Guerra, caracterizado por conservar el centro político y cultural de Europa; el intermedio que se cierra con la última guerra (1945), donde el centro político europeo estuvo compartido por América del Norte que entra en competencia con el soviético (Moscú) y el asiático (Tokio); y el vigente o contemporáneo que ofrece una situación nueva; desconocida hasta el presente en la historia de occidente; la separación o divorcio aparente entre los centros políticos y los centros económicos de influjo mundial.
Sin ignorar las interrogantes que se plantean frente a la situación euroasiática, una realidad aparece como incontrovertible; dos centros de poder político (Washington y Moscú) a la par de dos centros de poder económico (la Comunidad Europea y el Japón).
Esta contradicción nos registra la acción de las últimas permutaciones que siguen a la post guerra, donde el acontecimiento político más significativo viene a ser el receso de la Guerra Fría. Estas permutaciones configuran una nueva división geográfica internacional del trabajo de nuestra civilización, asociada con la respectiva productividad de los espacios geohistóricos interdependientes.
La Guerra Fría, absorbió la mayor proporción de la energía productiva tanto de los Estados Unidos de Norteamérica como de la URSS. Obligó así a una redistribución de “roles” en el ámbito geohistórico del capitalismo, cuando cede su función económica, especialmente, a los dos estados vencidos en el último conflicto armado de dimensión mundial, es decir a Alemania (Europa Central) y al Japón (Extremo Oriente).
Los imperios tradicionales con posesiones coloniales de ultramar, con sede en Europa (Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica) experimentan los impactos de los movimientos de liberación nacional, cuya estabilización está aún pendiente. Estos estados imperiales han soportado una doble carga que los ha mermado en su potencialidad. Por una parte sufragar el mantenimiento de ejércitos para sofocar los aludidos movimientos, tanto en Asia como en Africa; y por la otra socorrer, a la mayoría de sus dependencias coloniales, con la asistencia técnico – financiera y cultural, necesitados como están de conservar sus antiguos mercados. Entre los mecanismos de sujeción se cuentan de los más sofisticados; sea por caso el de la moneda regional con peso del doble sobre la metropolitana. Esto sin considerar su respectiva cuota en la OTAN.
Tanto Alemania como Japón quedaron dispensados de tal carga. Desde la primera postguerra fueron despojados los germanos de sus posesiones coloniales; y en la última, por los tratados de paz suscritos están impedidos de organizar y mantener ejércitos. Vale decir, substancial economía de gastos improductivos.
Por lo pronto vamos a contraernos al caso del Japón que enfrenta, con ventajas, no solo a los Estados Unidos sino también a la Comunidad Económica Europea. Pareciera que una permutación no sospechada entró en juego; la antigua como profunda contradicción de los valores propios de la cultura occidental frente a los de un país oriental. Los japoneses se rigen en el escenario internacional por “las reglas del occidente” pero en lo interno no. Sus empresas compiten ardorosamente “entre sí” pero se cubren las espaldas en “los carteles”. Pleno respeto por una fuerte jerarquía dentro de un igualitarismo extendido. Sus obreros están sometidos a pasadas exigencias y limitaciones pero tratados con sumo respeto y muy raras veces “despedidos”, garantía del mercado interno y bajo índice de “desempleo”. Así nos explicamos que actualmente no sea la URSS el enemigo a temer sino el país de “los samurais”.

martes, 3 de mayo de 2011

LA CONCEPTUALIZACIÓN EN LA PRODUCCIÓN DE MAPAS

LA CONCEPTUALIZACIÓN EN LA PRODUCCIÓN DE MAPAS

Efrén Rodríguez. Dpto. de Ciencias Sociales. UPEL-Maracay


Resumen

El mapa es un recurso insustituible en el trabajo del aula de clase, su uso rompe con la clase memorística, poco participativa y descriptiva para darle paso a una enseñanza explicativa, crítica e integradora. Pero, la experiencia diaria de clase arroja una serie de situaciones que debilitan su uso pedagógico. Por estas razones se manifiestan trabajos incoherentes, mal concebidos en su contenido, poco cuidadosos en el tratamiento de la información y baja calidad técnica-pedagógica. Esta dificultad en la producción de mapas se manifiesta desde los primeros niveles escolares, donde se limitan las exigencias de los programas a simples representaciones gráficas o dibujos copiados de libros y atlas, cuya información impresa es generalizada y ajena a la realidad, hasta llegar a los niveles educativos superiores donde se acumulan todas esas fallas metodológicas y se manifiestan en la reproducción de mapas que no expresan construcción en su contenido y mucho menos problematización social. En virtud de lo anterior, es necesario ofrecer una propuesta didáctica que contribuya a la producción de mapas con una orientación pedagógica-investigativa sustentada en la realidad concreta que nos rodea, capaz de superar los aspectos descriptivos del paisaje, para acogerse a la explicación del espacio y su dinámica mediante el análisis y la síntesis.
Palabras Claves: Cartográfica conceptual, geohistoria, didáctica de la geografía, espacio geográfico.

Aspectos Teóricos

El mapa constituye un recurso primordial para la enseñanza y la investigación, su uso no solamente se limita a una simple representación gráfica, sino que su presentación expresa el espacio que requiere ser explicado conceptualmente. En efecto, Ceballos (1992) expresa que el mapa debería responder a una noción o concepto inserto dentro de una teoría general de la ciencia geográfica y apoyado en una metodología. Esta afirmación le confiere a la carta un valor teórico importante porque permite darle validez a la realidad por cuanto su resultado responde a los hechos concretos del espacio que se presenta.
Sin dudas que los mapas no actúan de manera neutra en el espacio, sino que su producción se inscribe en condiciones histórica-sociales válidas para un momento dado. Es decir que su construcción responderá a determinados intereses que reflejarán el carácter político-ideológico. En este particular Leañez (1993) señala la necesidad que existe de comprender el mapa desde una dimensión social, que permita reflexionar acerca de la relación de las estructuras y formas espaciales, para lo cual propone la utilización de un cuerpo de conceptos de la teoría del espacio que permitan explicar la dinámica del mismo. Es decir que toda construcción de mapas atiende a determinadas condiciones histórico-sociales, su contenido reflejará toda la dinámica del espacio, particularmente las diversas interrelaciones socio-económicas. El mapa sintetiza las relaciones existentes entre los distintos entes espaciales, tanto a nivel cronológico-histórico como del momento específico que le sea estimado (Morillo, 1994).
Los mapas también se conciben como medio de descripción análisis y comunicación, buscan, entre otras cosas, representar la localización relativa de los objetos del espacio, pero siempre el mapa busca orientarnos a comprender la realidad, sobre todo para actuar sobre ella.

Relevancia Disciplinaria

Los mapas adquieren cada vez mayor importancia, sobre todo porque entre los numerosos métodos de representación gráfica es el que mejor se adapta al trabajo geográfico. Se trata de un instrumento especial de generación y análisis que no es usado por ninguna otra ciencia como por la geografía, aunque últimamente se ha extendido su uso en las distintas especialidades del saber humano. El mapa es la herramienta distintiva para los estudios del espacio y es el documento básico para la enseñanza de la geografía.
En efecto Carrera, Gutiérrez, Pérez y otros (1994) expresan que el mapa resulta ser una fuente de información de primer orden (distancia, superficie, valores); es también una auténtica base para la investigación al suscitar problemas y facilitar la correlación del espacio entre las variables. En definitiva es un método altamente selectivo de plasmar conclusiones alcanzadas en cualquier investigación de carácter geográfico.
De manera particular se afirma prácticamente que el mapa es de uso obligatorio para quienes se dedican a la enseñanza de la geografía. En este sentido, Cedres (1994) agrega que el mapa debe ser elaborado en términos geohistóricos como instrumento indispensable para visualizar la correlación de variables en el espacio; en fin, es una forma de plasmar las conclusiones alcanzadas en cualquier investigación de carácter geográfico. Se puede afirmar que el lenguaje gráfico, al igual que el oral, el escrito o el matemático, posee una morfología y una sintaxis que le son propias y el aprendizaje de dicho lenguaje requiere de un tratamiento especial.
En efecto, la interpretación y análisis de los mapas requiere de una representación adecuada de la información, esta expresión gráfica tiene que dejar de ser un simple dibujo para constituirse en una construcción cartográfica.

Principios Metodológicos


Se puede decir que los mapas son el resultado lógico de las necesidades del hombre de registrar y comunicar lo que descubre sobre un espacio, sean aspectos físicos o socioculturales. Los mapas deben facilitar la comprensión de una realidad, problematizarnos sobre ella y posibilitar que se asuma una posición a partir de la representación que realice. Sin embargo, debe enfatizarse que generar una producción cartográfica requiere apoyarse en los principios metodológicos que Ceballos (1992) señala:
Relatividad: supone aceptar la interdependencia de estos fenómenos. Un cambio de valor es relativo porque sólo es captado en relación al todo (Posición de elementos en el conjunto). Proceso: implica el concepto de la dinámica de las relaciones (Cambios cualitativos). Alude a la visión integral. En nuestro caso implica concebir la realidad como todo estructurado y concreto. Coherencia: supone la existencia de las interrelaciones de los elementos entre si. Se identifica con el concepto de estructura entendida como conjunto de relaciones que unen los elementos o las partes del sistema (p.35).
En este particular Santaella (1989) es enfático al decir que la elaboración del cartograma que se propone nos resulta uno de lo métodos más adecuados para hacer objetiva la síntesis de la dinámica espacial, pues el espacio como expresión de la geográfico constituye a su vez una síntesis de historia. En este sentido, se pretende objetivizar parte del proceso a través de la producción de cartas geográficas, mediante sus dos expresiones metodológicas básicas: como método para la reconstrucción de la síntesis geohistórica y como instrumento para la explicación de la misma.
Santaella también concibe al mapa como método de investigación e instrumento de enseñanza. Es método cuando se construye para facilitar el logro y comprensión de los objetivos propuestos y para visualizar la síntesis de las relaciones del hombre con la naturaleza y su medio según sea el caso estudiado. Es instrumento de trabajo didáctico cuando es utilizado para la explicación y orientación pedagógica; en estudios de carácter geohistórico resulta indispensable la producción de cartas que sinteticen las manifestaciones temporo-espaciales de cada período propuesto, destacando aquellos indicadores o variables objetivadoras de la dinámica espacial.
Nuevamente se reafirma, que los mapas expresan en su contenido toda la dinámica socio-histórica de un espacio determinado, cuya finalidad primordialmente es pedagógica e investigativa.
De manera concreta, cuando señalamos hechos históricos, nombramos localidades, elementos naturales, o simplemente describimos donde vivimos, resulta abstracto; pero, es distinto si identificamos esa información en una representación gráfica y ubicamos espacialmente el fenómeno estudiado. En este sentido al, mapa lo utilizamos para ubicar esta realidad socio-histórica, con lo cual adquiere una finalidad didáctica e investigativa que persigue una comprensión del conjunto de fenómenos que interrelacionan un espacio.

Los Mapas y la Dinámica Espacial


Los mapas proporcionan una explicación del espacio, contienen relaciones y expresan temporalidad; además, permiten establecer comparaciones de situaciones socio-históricas y culturales. Al respecto cabe citar el estudio de Ceballos quien señala lo siguiente: la praxis geográfica la orientamos hacia la utilización del mapa, como un instrumento de representación de la realidad geográfica, tanto en la investigación como en la enseñanza. La elaboración de un mapa bajo esta concepción exige rechazar toda representación que responda a una adición o yuxtaposición de observaciones y detalles. Tovar (1986a) inscribe esta noción en una geografía que busca explicar las relaciones del hombre con su medio, bajo una organización social específica y un régimen económico determinado, es decir, bajo condiciones históricas dadas, pero también añade que no hay geografía sin cartografía, esta es el lenguaje de aquella. Por su parte, Morillo (1994) expone que la cartografía geohistórica bajo estos lineamientos, nos permite hablar del mapa conceptual, donde el análisis y la síntesis conducen a proponer una manera de contribuir con la producción de la teoría del espacio. De este forma, desde el punto de vista pedagógico, podemos contribuir y manejar el conocimiento de la organización y dinámica del espacio.
En definitiva Harvey (1984) señala que el mapa es válido (con respeto al mundo real) sólo si el esquema conceptual que rige su propia construcción tiene validez con respecto a la realidad. El mapa es, por tanto, simplemente el modelo de una teoría acerca de la estructura del mundo real.
Construir un mapa sin teoría explícita equivale a establecer un modelo a posteriori. De aquí la importancia que se deriva de fundamentar la construcción del mapa sobre la concepción geohistórica, su manejo le ofrece consistencia teórica a los fenómenos representados.
Cabe destacar la investigación de Leañez que parte de una revisión a nivel de la cartografía y su enseñanza, así como las producciones cartográficas que muestran la realidad local y regional, donde se destaca la importancia de la cartografía geohistórica. El trabajo arrojó como resultado final la producción de siete mapas síntesis organizados en unidades conceptuales. Finaliza aseverando que la utilización de estos mapas síntesis para la investigación y la docencia en el campo de las Ciencias Sociales se propone a partir de algunos lineamientos que contribuyan con el mejoramiento de la praxis investigativa y pedagógica de los profesionales de las Ciencias Sociales.

Los Mapas y la Investigación

Pacheco (1993) privilegia el Diagnóstico de la Comunidad como práctica pedagógica y concibe a la Carta Geográfica como método de investigación, recurso de expresión e instrumento de enseñanza-aprendizaje. Así mismo Morillo (1994) señala que la construcción del cartograma en el proceso de investigación se presenta como producto del método cartográfico, necesario para conformar el mapa síntesis o conceptual; añade, que los educadores en el campo de las Ciencias Sociales deberán considerar la necesidad de incorporar la cartografía conceptual al proceso de aprendizaje, no sólo en calidad de método, sino también como instrumento necesario para lograr el proceso referido. Cedres (1994) es explícita al decir que una vez conocida la fundamentación teórica del Método Geohistórico, el docente podrá enfrentar la sistematización de la teoría geográfica; en este sentido, el mapa es de obligatorio uso por quienes se dedican a la enseñanza de la geografía; elaborando en términos geohistóricos, es instrumento indispensable para visualizar la relación dialéctica del proceso histórico implícito en el espacio. Por su parte Ríos (1995) privilegia el método cartográfico como procedimiento metodológico indispensable en la investigación geográfica para facilitar el logro y la comprensión de los objetivos propuestos y para visualizar la síntesis de las relaciones del hombre con la naturaleza y su medio: así mismo para la explicación y orientación pedagógica del estudio.
Se puede apreciar a partir de la revisión del conjunto de los trabajos de investigación mencionados que:
1. La nota de coherencia metodológica se inscribe alrededor del Enfoque Geohistórico que conlleva a evidenciar los hechos de manera integrada en el contexto de las relaciones económicas, sociales, culturales, políticas e ideológicas del espacio.
2. Los mapas son eje articulador de los procesos investigativos y pedagógicos.
3. Se valora el lugar como centro fundamental de las relaciones escuela-sociedad-espacio.
4. Constituyen propuestas pedagógicas como alternativas al enfoque tradicional de la enseñanza de la geografía.
5. Permite replantear la enseñanza de la Geografía desde una visión de conjunto y como manera de intervención de la realidad desde la praxis pedagógica activa.


Valoración Didáctica de los Mapas


El valor de los mapas en la investigación y la pedagogía ha sido expresado por diversos autores entre los que se pueden nombrar Santaella (1985, 1988), Rojas (1982, 1990), Ceballos (1992) y Leañez (1993) quienes manifiestan que los mapas aumentan el interés del alumno en el estudio. No resulta igual leer páginas de textos áridos, sin ilustraciones que interpretar imágenes que explican la dinámica del espacio. El mapa ayuda a romper la tradicional clase memorística, punitiva, descriptiva, alejada de la realidad, carente de interés donde el protagonista sea el alumno y no el maestro. Como expresa claramente Rojas (1982), en el escenario de la realidad virtual, el educador de hoy en día debe superar la acción mecánica expositiva, la tiza y la pizarra como centro de acción, sobre todo la monotonía que aleja al estudiante de los ejes de interés en los que se centra la enseñanza. En este particular, propone el uso del computador para la enseñanza de la geografía por cuanto a través de la producción de los mapas permite a los docentes abrirse a experiencias innovadoras para la enseñanza, a través de las cuales, se crean motivaciones de aprendizaje más acordes con la realidad tecnológica del momento y el desarrollo de didácticas especiales que cada día se enriquecen, con los: "métodos interactivos" y de "o calidad virtual":
Los mapas, con el conjunto de información presente, ofrecen aclarar la investigación, particularmente los cuadros y las tablas de datos estadísticos. El mapa concreta en su interior las diversas relaciones geo-económicas del espacio, y la distribución espacial de las variables, resalta las tendencias de la población, evidencia la categoría proceso-totalidad, pero sobre todo contiene lo diacrónico, y lo sincrónico. Los mapas han dejado de ser un simple adorno para convertirse en un instrumento de análisis donde se comprueban o validan las hipótesis de trabajo propuestas en la investigación, aparte de que se han constituido en una fuente de información primaria para otras investigaciones.

Cualidades Técnicas de los Mapas

También los mapas deben reunir un conjunto de cualidades para poder expresar con mayor claridad teórica su mensaje o el resultado de su investigación. En este particular Joly (1979) manifiesta que el mapa debe ser exacto y fiel al mismo tiempo, no contener faltas de documentación, de localización o de interpretación, por supuesto que esta premisa guarda relación no sólo con la escala que se presenta en el mapa, sino con su contenido, el cual debe expresar el resultado de la investigación, y además ser capaz de que se comprenda con facilidad. Su construcción sencilla no le quita valor, muchas veces se complejiza más y se dificulta el manejo de la información. El recargamiento de información no es conveniente por cuanto se distraen y dispersan los objetivos que se propongan. Todas las variables deben ser cuidadosamente seleccionadas, deben emplearse los signos, grafismos, símbolos y colores más apropiados. El sistema de representación debe hacer posible una interpretación donde se conjuguen las relaciones, se puedan comparar fenómenos y se permita la extrapolación de las ideas planteadas. Un mapa debe ofrecer con claridad su contenido teórico, debe ser pedagógicamente útil, es decir que pueda ser manejado en el aula de clase porque los alumnos tienen el nivel o la formación adecuada, porque han desarrollado habilidades en el uso de esta metodología. El mapa debe: contener todos los elementos constructivos, ser conciso y no manejar información ajena a la investigación. Además debe guardar coherencia interna, tiene que prevalecer la categoría proceso, y expresar claramente la hipótesis de trabajo que se desarrollará durante la investigación.
El mapa conceptual tiene que abrirle al investigador otras posibilidades de trabajo, debe actuar como un sistema abierto donde se conjuguen de manera global todas las variables seleccionadas y se pueda obtener con facilidad la síntesis cartográfica.

Mapas y Geohistoria

Este trabajo privilegia y se inscribe en los principios teóricos de la Geohistoria como fundamentos para la construcción de los mapas por cuanto se considera necesario el manejo de métodos didácticos renovados e integrativos en el aula que rompan con el esquema tradicional de enseñanza. Por esta razón Tovar (1986b) procursor de esta conceptualización afirma:
El enfoque geohistórico se desprende de la propia concepción geográfica que entiende al espacio como un producto concreto o síntesis de la acción de los grupos humanos sobre el medio ambiente para su necesaria conservación y reproducción; sujeto a las condiciones históricas determinadas. No responde exclusivamente, sin desentenderse de ello, a la pura preocupación intelectual, a las que algunas acostumbran reducirle; es en esencia la concreción real del objeto geográfico y se impone en las tareas de la planificación social en virtud de su rol en la identificación de los conglomerados humanos, estados y naciones (p.11).
Por su parte Santaella (1985) define lo Geohistórico en los siguientes términos:
Es la relación entre la geografía y la historia; una modalidad de interdisciplinariedad obligante en el estudio del espacio y su dinámica. Lo geográfico forma parte del proceso histórico y necesita de la historia para ser explorado socialmente. En consecuencia, lo Geohistórico es proceso, contingente activo. La Geohistoria nos permite reencontrar lo "contemporáneo" de la estructura espacial de cada período propuesto (p.29).
En esta misma dirección se presenta el trabajo de Taborda y otros (1987):
La Geohistoria tiene como objeto el estudio de los fenómenos sociales en su dimensión temporo-espacial, implica una doble perspectiva: la sincrónica y la diacrónica. Lo temporal y lo espacial se apoyan en la categoría proceso, lo geográfico, identificado con lo espacial como producto social, está en íntima conexión con lo histórico, en tanto que el producto de las necesidades de los hombres organizados en sociedad (p.204).
Igualmente Rojas (1990), al repecto concreta lo siguiente:
Como enfoque, la Geohistoria comienza a integrar en la explicación del movimiento de la realidad social dos categorías hasta ahora básicas para la filosofía: nos referimos a la categoría espacio y tiempo. Ambas han sido abarcadas por la geografía y la historia con una interconexión más de carácter racional que de orden epistemológico y ontológico para la explotación de la realidad social (p.48).
Rojas también afirma: que el Enfoque Geohistórico es por esencia interdisciplinario, democratizador de la tarea intelectual y fundamenta lo concerniente para la conciencia democratizadora del espacio presente en relación-naturaleza es base para el desarrollo del futuro y con el sustento que le da el conocimiento objetivo del pasado. Por ello, como enfoque metodológico no está participando de la dirección tradicional reduccionista, ni creando una nueva especialidad de la geografía. Permite repensar la esencia filosófica de la geografía como una continuidad objetiva histórica, al mismo tiempo que evita la desviación hacia el posmodernismo, el cual rompe totalmente con el pasado sin reconocer su influencia.

En síntesis, estamos en presencia de una nueva manera de abordar la producción cartográfica que privilegia la noción de tiempo y espacio, busca apoyarse en la historia para darle mayor fuerza a lo geográfico hasta lograr su integridad como una unidad que se desenvuelve en su contexto socio-cultural específico que requiere de la conjugación de todos los factores o componentes del modelo socio-histórico donde se inscribe la dinámica del país.

Bibliografía
Carrera, C., Gutiérrez, J., Couto, C Del, Méndez, R., Pérez, M. (1994). Trabajo Práctico de Geografía Humana. Barcelona: Editorial Síntesis.
Ceballos, B. (1992) La Formación del Espacio Venezolano una Proposición para la Investigación y la Enseñanza de la Geografía Nacional. Caracas: S.E.
Cedres, M. (1994). Desde la Geografía, hacia una Praxis Transformadora. Proposición Meteorológica. Trabajo no publicado, Instituto Pedagógico Experimental de Maracay.
Joly, F. (1979). La Cartografía. Barcelona: Editorial Ariel.
Leañez, F. (1993) Producción Cartográfica bajo el Enfoque Geohistorico: Una aproximación a la realidad desde algunas comunidades del Amazonas y Puerto Ayacucho. Trabajo de Grado de Maestría. Instituto Pedagógico de Maracay, "Rafael Alberto Escobar Lara".
Morillo, O. (1994). La Tendencia Geohistórica en la Dinámica de Cagua en Cuatro Años Nodales. Trabajo de Grado de Maestría No Publicado, Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Instituto Pedagógico de Maracay "Rafael Alberto Escobar Lara".
Pacheco, D. (1993). Modelo de Enseñanza de las Ciencias Sociales desde la relación Escuela-Comunidad. Trabajo de Maestría no Publicado, Instituto Pedagógico Experimental de Maracay "Rafael Alberto Escobar Lara".
Ríos, M. T. (1995). Influencia del Capital en la Dinámica Espacial de los Valles de Tucutunemo. Trabajo de Maestría no publicado, Instituto Pedagógico Experimental de Maracay "Rafael Alberto Escobar Lara".
Rojas, A. (1982). La Noción de Escuela Dinámica y el Docente en Geografía. Mensaje, 2, Maracay, IUPERAEL.
Rojas, A. (1990) La Geografía. Ciencia y Conciencia para la Descentralización del Espacio. Geodidáctica, 3. Ediciones Especiales del C.I.G.D. Caracas.
Taborda, M. y otros. Aproximación a un modelo Curricular de Interdisciplinariedad en las Ciencias Sociales. Revista Tierra Firme, 4.
Tovar, R.A. (1986a). La Geografía. Ciencia de Síntesis. Caracas: Gusano de Luz Editores.
Tovar, R.A. (1986b). El Enfoque Geohistórico. Caracas: Biblioteca de Academia Nacional de Historia. Estudios Monográficos y Ensayos.
Santaella, R. (1985). Lo Geohistorico. (mimeo) IX Jornadas Nacionales de Enseñanza de la Geografía. Rubio.
Santaella, R. (1988) La Interdisciplinariedad Geohistórica. IX Jornadas Nacionales de Enseñanza de la Geografía. Rubio.
Santaella, R. (1989). La Dinámica del Espacio en la Cuenca del Lago de Maracaibo 1873-1940. Caracas: Faces - UCV.

domingo, 1 de mayo de 2011

Problemática Geohistórica

PROBLEMÁTICA GEOHISTÓRICA

Por: Ramón A. Tovar L. (1998)

Admitido que el hombre sea el último mamífero superior en hacer su presencia sobre la superficie de la tierra, obliga a reconocer que le antecede un dilatado proceso estimado en más de 2.000 millones, mientras que el “hombre moderno” apenas si abarca de 200.000 a 150.000 años; un diezmilésimo del total terrestre y tres escasos del conjunto de los seres vivos.

No obstante en tan pequeña etapa, cuántas transformaciones por él mismo producidas!. Lo advirtió ya Sófocles en el siglo V antes de Cristo: son muchas las formas de vida, extrañas y maravillosas, pero ninguna mas extraña y maravillosa que el hombre; es él quien se traslada llevado por el viento a través de las olas que braman en derredor, quien a la tierra incorruptible e incansable, esquilma con el arado; quien a las aves captura con sus redes así como el de dar leyes a la cuidad; a la par que evita las molestias de la lluvia y del invierno.

Ha construido su propio mundo en necesaria contradicción con la naturaleza. Nace así una nueva dinámica en la totalidad planetaria.

Hasta el penúltimo interglacial cuaternario un orden natural, síntesis de lo “inerte” y lo “vivo”, surgido este a expensas del primero, era lo dominante; con el "hombre moderno” arraiga el imperio de una nueva geodinámica; el dominio natural cede ante un nuevo espacio derivado del orden antrópico. Si en el nuevo mundo natural “descubrimos”, en el antrópico o cultural inventamos, concebimos, creamos, sin que por ello no procedamos, concebimos, creamos, sin que por ello no procedamos también a descubrir en el mismo. En lo “natural” privan las leyes de un proceso acabado, en oposición al cultural, campo siempre abierto, antológicamente dispuesto al cambio, donde radica su potencia. Frente a ambos introducimos “las formas”, producto de la intelección o diagnósis. Creamos así “nuestro conocimiento” , nuestra principal arma, que alcanzó su más reciente expresión en "lo científico”. Reproduce la acción de sus gestores e inevitablemente se definen posiciones. Para nosotros no hay solución de continuidad entre la respuesta ingenua que poblara al entorno de dioses y la que se tenga por la mas avanzada de nuestros días; todas se rigen por la misma filosofía del pensamiento. Somos fieles al postulado goetiano “Saber, pensar que se sabe; quien seria capaz de dar el verdadero nombre a las cosas”; acá ha estado y estará el reto. Frente al mismo se elevan las naturales posiciones; la de los que se rinden, se repliegan, y la de los que entendemos al conocimiento científico, muy en especial al social, como avanzada sin receso, estructurada por aproximaciones cada vez más afinadas. Los congéneres del tercer milenio cuentan con el arsenal de una cultura científico-humanística que en su diálogo con la realidad terminará por imponerle lo mejor de sus dictados; en este clima se encamina la concepción geohistórica.

II

La Geohistoria rescata la problemática fundamental de la Geografía que se sintetizara a fines del siglo XIX en Francia; la cual tiene sus raíces en la advertencia griega que arriba señalaremos; la que aspira explicar al espacio concebido, creado por los grupos humanos, garantía de su conservación y reproducción ceñido a determinaciones históricas dadas. Incorpora la concepción que integra las dos disciplinas en fructífera simbiosis: la historia es la Geografía en el tiempo mientras que la Geografía es la Historia en el espacio; y no podría ser de otra manera porque su especificidad emana del Hombre.
¿Cómo es ese Hombre? el que nos descubre la Historia y robustece la Geografía. Su presencia en la totalidad planetaria es de apenas 150.000 años, de éstos, nueve décimos se contraen al dominio de la actividad depredadora: Cazador-Recolector. Sólo productora de alimentos, ha promovido el crecimiento exponencial que conocemos y en las últimas tres centurias ha incubado los cambios que nos han conducido a la situación actual, preñada de apremiantes interrogaciones que solicitarán necesariamente, la asistencia del tratamiento neohistórico.
El espacio histórico es un producto de la energía humana. ¿Dónde, la fuente de tal energía?; “mucho más que Homo Sapiens apunta Henri Beer-el hombre en sus orígenes es Homo Faber, y continúa siendo Homo Faber” .

Asociado con los retos de los primeros homínidos se encuentran “instrumentos artificiales”. Paul Lacombe, en la obra que no pudo finalizar, sustraído por la muerte, asentó en su “Diario” que no dudaba del hecho que “en la historia de la técnica, cadena continua de la historia general, la masa, la plebe, juega un papel capital. (No considera si) la historia de la técnica (sea) la historia universal, pero sí, con toda seguridad (es) la más universal de las historias, puesto que el hombre de todas las edades ha sido preferentemente un obrero”.

Un pensador de principios de este siglo, L. Weber, significaba como “Las diversas herramientas manuales, las primeras máquinas elementales, las industrias de primera necesidad, hilado, tejido, cerámica, metalurgia, el transporte y la navegación, la utilización de los domésticos, las plantas agrícolas, la construcción en piedra, todas estas adquisiciones”. Son el patrimonio de la Prehistoria.

El hombre se ha construido su propia morada; constituida por un “sintético complejo” o integridad que identificamos como el sistema del equilibrio Sociedad-Naturaleza; sistema que ha experimentado no pocas crisis y en la más grave; sus alteraciones se elevan en preocupantes amenazas, la más difundida es el conocido “efecto invernadero”, un aumento progresivo del calentamiento terrestre, atribuible al crecimiento del anhídrido carbónico atmosférico, generado por la expansión de la gran industria, sus megalópolis y la intervención irracional e irrefrenable de las superficies vegetales. Presencia evidente del factor antrópico y sus efectos no deseados. ¿Podrá la armadura científica, sin el apoyo político, reconducir esta contradicción?.

La anatomía del hombre es la clave explicativa de la anatomía del mono, no lo contrario. El presente geohistórico es una sucesión integrada de presentes. Estamos emplazados a proceder a profundas y detenidas revisiones que nos ayuden a liberar nuestro pensamiento de mitos y ataduras que nos impiden comprender con propiedad la verdadera realidad. El trayecto que los grupos humanos han inscrito con su acción sobre la superficie terrestre, objetiva situaciones aleccionadoras, que podemos calificar de “laboratorio”, propia de la geodinámica que las informa. De conjunto se perfilan dos grandes momentos geohistóricos; uno dónde las determinaciones naturales privan sobre las socio-históricas; y el opuesto, dónde se invierte la ecuación: las determinaciones antrópicas, histórico-culturales, privan sobre las naturales; ambos momentos expresión de las condiciones históricas dadas”, explicación a su vez de los niveles de civilización.

III

El espacio geohistórico, garantía de la permanencia de la especie, sobre la superficie terrestre, ha tenido la misión primordial histórica, de cuidar por la subsistencia de los grupos humanos. En nuestros días, otra contradicción no menos preocupante nos asedia. Cuando hemos alcanzado los más altos niveles de productividad del trabajo y en consecuencia económica, asistimos a la más extendida y alta proporción de pobreza. Situación que obliga a la revisión y análisis geohistórico, apoyo del consecuente diagnóstico-pronóstico. Hemos afirmado que esta civilización tomó el camino de su desaparición si no median las intervenciones idóneas que lo eviten, está gravada por una contradicción crucial que solicita el tratamiento geohistórico; la mina su propia tecnología que no genera empleo. De allí que las taras sociales específicas de los países calificados como dependientes, subdesarrollados o atrasados, se han entronizado, con tendencias crecientes, en los grandes centros de poder metropolitano: el desempleo, la pobreza y el hambre que han promovido a su vez, el socorro o asistencia social tanto público como privado.

El 20 por ciento de los países más ricos concentra el 85 por ciento del producto mundial contra el 20 por ciento de los países más pobres que apenas si participan con el 1,40 % por el mismo concepto.

Uno de cada siete habitantes de la Tierra pasa hambre, equivalente a unos 800 millones de seres. En Alemania un alemán de cada 20 ocurre a la ayuda social; en Francia el desempleo no declina; en Inglaterra los desempleados alcanzan el 10 por ciento de la población activa, unos 2. 800.000 efectivos; en Estados Unidos de Norteamérica, la clase media pierde confianza en el sistema, en los aeropuertos, andenes de ferrocarriles y metro, se observan sin dificultad los signos del abandono social; la situación “ghetto” gana terreno; un quinto de los más pobres vio reducido su ingreso en más de un sexto, en cambio el quinto más rico experimentó un aumento del 18 por ciento. El uno por ciento de la familias más ricas de esa nación, en el período de Reagan, acrecentó su ingreso en un 50 por ciento.

IV

A la luz de lo que se vive, hemos entrado en el ámbito de nuevas condiciones históricas. La estructura del espacio geohistórico mundial con la desestructuración del estado soviético, tiende a la regionalización, asume el cariz de bloques continentales donde el factor político ha sido desplazado por el factor económico que nulifica al estado frente a la empresa; “todos los poderes para el mercado”.

Tres bloques se precisan en este nuevo espacio: el asiático, el europeo y el de la gran América. En los mismos cohabitan países ricos y países pobres; éstos facilitan la “deslocalización” y proporcionan tanto mano de obra barata como materias primas.

Un hecho muy significativo es la permutación operada por los Estados Unidos con un repliegue donde se desentienden prácticamente de Europa. Un giro hacia el Oeste a lo largo de un eje Oregón-Mississippi. Visto desde Seatle, Denver o Los Ángeles, Londres vales menos que Tokio, Berlín que México y París que Brasilia.

En Europa sin coincidencia entre lo económico, lo político y lo estratégico, la potencia en expansión es Alemania que retoma su antiguo hintereland ajustado a los territorios del Sacro Imperio Germano-Católico. La dirección hacia Turquía a través de Austria, Hungría y Rumania; campo para la “deslocalización” de las grandes firmas con fábricas ultramodernas que se apoyan en los bajos salarios, equivalentes a un décimo del promedio reinante en la República Federal.

En Asia es China la que se inscribe como gran potencia, incorporada a la economía de mercado. Se la responsabiliza en desencadenar la crisis del Sureste Asiático, al invadirlo con sus productos más baratos; ha puesto a nivel de quiebras un territorio donde el 50 por ciento de las inversiones son japonesas. China es la gran interrogante; si el siglo XIX se apoyo en Europa con núcleo en Inglaterra, el XX en Estados Unidos, en el próximo milenio el centro neurálgico del mundo estará en Asia. Nuevas reorganizaciones nos esperan.

Si la civilización contemporánea está amenazada de “imposibles”, su espacio registra la presencia de “permutaciones”.

La censura del frente político-fronterizo Unión Soviética-Europa Occidental, abrió libre paso al mercado unido a su ideología neoliberal.

Las comunicaciones con el añadido cibernético han minimizado el “efecto tiempo” y facilitado la globalización. Se pretende exagerar la magnitud del cambio al descontextualizarlo de la mundialización. Bien sabido que esta última arranca en el siglo XVI con la salida de Europa de sus límites ortodoxos, y se impusiera hasta el presente con la internacionalización de la economía mundo y su histórica colonización, apropiación por la fuerza del territorio de otras colectividades localizadas en el resto de los continentes. En este espacio actual, no son los gobiernos metropolitanos los que dictan la coherencia económica, ese papel corresponde a las empresas transnacionales, extendidas por el planeta, sin otro compromiso que con ellas mismas por la deslocalización” asociadas a su correspondiente gemela de las “bolsas financieras”.

El mercado financiero define a la globalización; los expertos lo consideran muy frágil, inestable y proclive a riesgos incontrolables. Los casos ya conocidos evidencian lo afirmado; la más reciente crisis, la asiática, lo confirma. Navegamos en la inseguridad, la incertidumbre. La mundialización globalizada, divorciada del control político, conduce a la anarquía cuyas consecuencias no es difícil predecir; ya lo advirtió en su tiempo el Prof. Alfred Sauvy. El reordenamiento espontáneo por el juego del mercado es una ficción. La inseguridad ha estimulado las funciones de los grandes consorcios; si eran pocos y determinantes por la acentuada división de trabajo, ahora serán mucho menos y por su ideología, reñida con lo social, el mundo en que vivimos marcha a convertirse en un prisionero de despreciables guarismos; el lenguaje es por demás conocido: nada de subvenciones, nada de ayuda social, nada de intervención del Estado, absoluta privatización. dominio indiscriminado de los oligopolios.

Los débiles estamos emplazados a comprendernos e instruir nuestra defensa. Sabemos dónde estamos, debemos reforzar el conocimiento de “quienes somos”. Se reactualiza el mensaje de Píndaro en “Loor a los antepasados”; la respuesta tiene que surgir de nuestro propio ser; la sentencia de Cicerón retoma nuevos bríos: historia, maestra de la vida, mensajera de la antigüedad. Se impone invitar a la misma mesa a nuestros indiscutibles Rodríguez, Rubén Darío, y todos los que por centurias nos han advertido acerca de nuestro ser, nuestra razón de pueblo, nuestra nacionalidad. Mantener siempre viva, como una maldición, el reclamo de Gabriela Mistal: nos hemos conducido como extranjeros en nuestro propio suelo; apropiaros de la enseñanza de Martí: lo que queda de aldea en América ha de desaparecer; nuestra Atenas antes que la otra Atenas; el grito de Darío en la Oda a Teodoro Rosselvelt: un pueblo que ama, habla y reza en español; abrevar sin receso, en Bolívar: el soldado bizoño lo cree todo perdido, cuando es derrotado la primera vez porque la experiencia no le ha probado que la voluntad, la constancia y la paciencia corrigen la mala fortuna, y no olvidar jamás su alerta cuando analizara la causas de la pérdida de la Primera República: los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podía enseñarles la ciencia práctica del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que imaginándose repúblicas aéreas han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano.

La Geohistoria es una ciencia que diagnostica pero que supone compromisos: ella es fiel a la concepción de pueblo como la solidaridad del grupo humano con su territorio, así como la de nación: una comunidad estable, históricamente formada de lengua, territorio, vida económica y psicología, manifestada en la comunidad de su cultura.
Deberá ser ésta la fuente que nos ilumine y nos libere de préstamos no deseados cuando dictemos nuestras propias “formas”. Hemos entrado en nuevas condiciones históricas que han desactualizado muchos paradigmas. No esperemos consejos de quienes no quieren que seamos libres; ellos podrán ser poderosos pero débiles por ser minoría. Nuestras reservas espirituales son inagotables de primera. Saludemos la maestría en educación, mención enseñanza de la Geohistoria. Defendamos con coraje nuestra Universidad Pedagógica Experimental Libertador, continuidad del Instituto Pedagógico Nacional que revolucionó la educación media en nuestro país.

Rescatemos nuestros valores nacionales y regionales como sus justos paradigmas. No olvidar el alerta de nuestro Libertador: “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”…”; seamos fieles a nuestro Himno: “Educar, Educar, Educar”,

Maturín, 13 de febrero de 1998.

Programa del Curso

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PEDAGOGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGOGICO DE CARACAS
MAESTRIA EN EDUCACION.
MENCION ENSEÑANZA DE LA GEOGRAFÍA


PROGRAMA: FORMA Y CONTENIDO DE LAS ESTRUCTURAS ESPACIALES EN VENEZUELA (GENESIS DE LAS ESTRUCTURAS ESPACIALES EN VENEZUELA)



AUTOR: RAMON SANTAELLA YEGRES
RESPONSABLE: LUISA M. SEQUERA

INTRODUCCIÓN

Hemos celebrado la necesidad de revisar los programas que conforman los estudios del postgrado en Educación “mención enseñanza de la geografía”. Tal como es preocupación de la coordinadora de esta mención en el Instituto Pedagógico de Caracas, Dra. Beatriz Cevallos, se ha venido planteando desde hace varios cursos, la necesidad de introducir ciertos cambios en dicha programación. Incluso, es tiempo de cambiar algunos títulos de programas entre los que se encuentra “génesis de las estructuras espaciales en Venezuela”. Sin duda, fue la salida oportuna que en 1988 tomara el grupo de colegas organizador de la primera fase de dicha mención, coordinado por el Profesor Armando Daniel Rojas. En el presente, más allá de cubrir las expectativas y objetivos resulta necesario cambiar dicho título por lo contradictorio de su connotación positivista con la dinámica actual que reclama una relación objetiva entre historicidad y una formación epistemológica adecuada y correcta.

Es necesario que el especialista en la enseñanza de la geografía perciba el espacio, objeto de estudio, como una realidad en movimiento, por consiguiente, la intervenga con un pensamiento categorial, abierto a los cambios y transformaciones; pensar la realidad para construirla, expresión inspirada en Hugo Zemelmam por la dialéctica Marxista, necesidad de construir el espacio mediante el descubrimiento de sus categorías y leyes hasta llegar al concepto como teoría de un momento determinado y visión de futuros cambios, reflejo de su esencia. Se asume el conocer y el saber que implican racionalidad, emisión y discusión de juicios, construcción de conocimiento, mientras se construye el espacio en la medida en que lo piensa, expresión propia de la objetividad, relación entre el sujeto que investiga y el objeto o realidad investigada.

El investigador intentará descubrir el contenido del objeto espacial al precisar mediante la forma de los llamados dominios espaciales o estructurales y las múltiples relaciones determinadas entre sí, definidoras del sistema que las sustenta. Ello no niega, la existencia de lo indeterminado en el espacio, que pueda acontecer tal como la lógica o tendencia histórica manifiesta, eso también forma parte de lo que llama Zemelmam historicidad que vemos proyectarse en el espacio social visto como un todo-partes, a la vez que parte de un todo, dependiendo de la escala asumida para su estudio (RSY).


OBJETIVO GENERAL

Pensar el espacio como una realidad cambiante, producto de la sucesión y multiplicidad de momentos integradores del tiempo social o tiempo histórico. En consecuencia, una realidad todo-partes y parte de un todo, cuya teoría siempre estará en contradicción con la realidad misma.

OBJETIVO TERMINAL 1

Lograr comprensión de la objetividad como proceso o relaciones entre el sujeto (docente-investigador) y el objeto espacial o realidad.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS.


1.1. Considerar la dialéctica marxista base para discutir la existencia de categorías, leyes y conceptos presentes en el espacio venezolano.

1.2. Juicios y discusión sobre la realidad Venezuela y la realidad mundial.


EJES TEMATICOS

Pensar el espacio venezolano como realidad cambiante, su tiempo histórico: centralización y descentralización.


Descentralización y “regionalización”. Localidades geoeconómicas dependientes.


ESTRATEGIAS


1. Lecturas sobre categorías, leyes y conceptos.
2. Organización de equipo–parejas
3. Discusión
4. Uso del mapa en la localización de dominios.


OBJETIVO TERMINAL 2

Comprensión de la relación existente entre la categoría “tradicional”, el trabajo de campo y la categoría “geohistórica” para pensar la construcción cognitiva del espacio, objeto de estudio.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

2.1. Especificar lo aprovechable de la categoría “tradicional” en el estudio de un espacio determinado.

2.2. Comprensión del trabajo de campo como estrategia de aprendizaje geográfico.

2.3. Asumir la cartografía “geohistórica” como instrumento para la construcción cognitiva del espacio.

EJES TEMÁTICOS


El pensamiento “categorial” en el pensar el espacio entre la realidad y la teoría, la forma y el contenido.

El espacio, la historicidad y la cartografía geohistórica.

ESTRATEGIAS


1. Interpretación de la cartografía “tradicional”.
2. Discutir la propuesta de hipótesis tendentes a la construcción de la realidad espacial.
3. Deslindar las cartografías.
4. Presentación de resultados y discusión.


OBJETIVO TERMINAL 3

Pensar la realidad histórica del espacio venezolano en el pasado reciente, su proyección hacia el pasado mediato y su relación con la dinámica económico social del mundo.

OBJETIVO ESPECÍFICO

3.1. Analizar la relación entre forma y contenido del espacio venezolano en el tiempo histórico.
Categorías, leyes y conceptos percibidos en la relación del sujeto con la realidad espacial.

EJE TEMATICO

Construir los períodos históricos correspondientes a la construcción de uns supuesta realidad espacial.


ESTRATEGIAS

1. Trabajo de campo.
2. Lecturas para fomentar la discusión.
3. Realización de trabajos en equipo sobre un espacio determinado.




ESTRATEGIAS DE EVALUACIÓN

1.- Asistencia a clases 10%
2.- Participación efectiva en clase 30%
3.- Informe sobre referencias bibliográficas 30%
4.- Actividad final 30%


De la asistencia a clases depende la participación efectiva del colega candidato a magíster, acá asegurará el 40% del producto evaluado.

El colega candidato a magíster deberá realizar lecturas que se correspondan con la materia en cuestión e informar de ello mediante la participación efectiva en clases, acumulará con los tres parámetros anteriores el 70% de la evaluación.

Con la actividad final, presentada por equipo con máximo de dos componentes, logrará acumular 100%, que será traducido a la escala de calificaciones del Instituto Pedagógico, entre 1 y 10 puntos.

ACTIVIDAD FINAL: El equipo integrado por cada dos de los participantes deberá realizar un trabajo final que a manera de ejercicio consistirá en seleccionar un determinado espacio, cuya realidad será pensada en forma categorial, precisando su construcción. Dicho ejercicio deberá ser expuesto, discutido y defendido en plenaria donde cada participante asumirá la conducta necesaria. Ello, requiere de una participación efectiva acorde con los estudios en cuestión.


BIBLIOGRAFÍA PROPUESTA

· Barrios, Sonia y Gonzalo Fernando (1971). “Proceso histórico del desarrollo urbano en Venezuela”, Cuaderno de la Sociedad Venezolana de Planificación, Caracas, N° 84-86, enero-marzo, pp. 31-52.

· Ceballos Beatriz (1982). La Formación del Espacio Venezolano, Caracas, Primera Edición, 146 p. Se recomienda consultar la segunda edición.

· Damián, Luis F. (1997). Epistemología y ciencia en la modernidad, el traslado de la racionalidad de las ciencias físico-naturales a las ciencias sociales, Caracas, Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela, Colección Textos y Manuales de Enseñanza.

· George, Pierre (1967). Geografía Activa, Barcelona, España, Ediciones Ariel, Colección Elcano, 416 p.

· Konstantinov, F.V. (1984). Fundamentos de la filosofía marxista, México, Editorial Grijalbo S.A,. pp. VIII y 697.

· Lefebre, Henri (1975). El derecho a la ciudad, Barcelona, España, Historia Ciencia Sociedad, N° 44, Ediciones Península, Tercera edición, 172 p.

· Lefebre, Henri (1976). Espacio y política, Barcelona, España, Historia Ciencia Sociedad, N° 128, Ediciones Península.

· Rosental M.M. y G. Straks (1984). Categorías del materialismo dialéctico, México, Editorial Grijalbo, S.A., Biblioteca de filosofía, N° 7, pp. VI y 373.

· Santaella Yegres Ramón (1985 y 1987). “Dinámica de la estructura espacial barquisimetana (segunda mitad del siglo XIX)”, Tiempo y Espacio, Revista del Centro de Investigaciones Históricas “Mario Briceño Iragorry”, N° 4, julio-diciembre, vol. II y N° 7-8, enero-diciembre, vol. IV, pp. 103 y 9-40 respectivamente.

· Santaella Yegres Ramón (1989). La dinámica del espacio en la cuenca del Lago de Maracaibo: 1873-1940 y su proyección hasta el presente: 1980, Caracas, UCV, FACES, División de publicaciones, 596p.

· Santaella Yegres Ramón (1980). Región y Localidad Geoeconómica Dependiente, Caracas, UCV, FACES, División de publicaciones, 260 p.

· Tovar López Ramón Adolfo (1986). El Enfoque Geohistórico, Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, N° 77.

· Zemelman, Hugo (1992). Los horizontes de la razón, Vol. II, “Historia y necesidad de utopía”, Barcelona, España, Anthropos, Editorial del hombre y Colegio de México, A.C., Colección Autores y Temas, Ciencias Sociales, N° 3.